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Bebidas embotelladas (agua y refrescos) y hielo

  • 27 enero 2021
  • Por Leonel Hernández Mena

“Nuestro país tiene una enorme preferencia por el agua embotellada, pero también por las bebidas azucaradas.”

 

Aunque en nuestro país la cobertura de hogares con agua potable es del 92% (con mayor presencia en las áreas urbanas), es generalizada la idea de que la calidad del agua es muy baja. Aunado a esta situación es una realidad que desde hace tiempo México se enfrenta a una situación de baja disponibilidad natural del vital líquido, debido al desequilibrio entre la recarga de los mantos freáticos y la extracción desmedida de agua de los mismos, así como un uso de enormes volúmenes de agua de cuerpos superficiales para abastecimiento humano y distintas actividades productivas1, entre otras situaciones.

Las anteriores circunstancias, y otras más incluso de índole social y de salud, han contribuido a que México sea el principal consumidor de agua embotellada del mundo. Según el Consejo Consultivo del Agua A.C.2, México en el 2016 pasó a ser el país con el mayor consumo de agua embotellada. Para dimensionar la importancia del mercado del agua embotellada en nuestro país, se ha estimado que un 98% de los hogares mexicanos compran agua embotellada con un volumen equivalente a 1,385 litros por cada hogar (cifras que varían año con año). En cifras más detalladas, se estima que cada hogar puede adquirir hasta 80 garrafones (de 20 L cada uno) de agua al año, ya que es una de las presentaciones más económicas. Considerando un valor en el mercado actual para el 2020 de $43 por garrafón, el valor del litro alcanza $2.15 (para pequeñas purificadoras locales el precio puede ser de $0.60 por litro).  Este último monto es mucho más competitivo si consideramos el actual valor de la presentación de una botella de 1 litro, la cual puede alcanzar $9.9, es decir superior en cuatro veces su valor. Si los lectores toman en cuenta los casi 32 millones de hogares en el país, podrán dimensionar la magnitud de la derrama económica que hace nuestra sociedad para adquirir el vital líquido. Desafortunadamente, este enorme mercado del consumo de agua embotellada va de la mano de la generación de algo así como 20,000 millones de botellas de plástico como desecho o basura, muchas de las cuales no entran a un proceso de reciclado3.

Por otra parte, el agua potable es la base de otros productos comerciales, tal es el caso de las bebidas embotelladas no alcohólicas (BNA) y un producto muy particular, el hielo para consumo humano. Ambos tipos de productos normalmente van de la mano en su consumo, sobre todo en los meses de calor cuando el incremento de la temperatura es importante, ya sea para enfriar bebidas y brindar una sensación que refresca cuando se les consume, o bien el hielo puede emplearse para la preservación de alimentos durante su exhibición y transporte.

En el caso de las BNA, dos de ellas son las que protagonizan el mayor número de ventas en nuestro país, siendo estos los refrescos y los jugos, aunque los primeros son de mayor relevancia por su volumen de venta y por los montos económicos derivados de su comercialización, por lo que nos centraremos en hablar sobre ellos. Para poner en contexto el consumo de refrescos en nuestro país, las siguientes cifras son interesantes e impresionantes. La OMS (Organización Mundial de la Salud) y el INSP (Instituto Nacional de Salud Pública) señalan que el mexicano promedio bebe 163 litros de refresco al año (equivalente a 459 latas). Esta cantidad es superior en 45 litros al promedio de los Estados Unidos, y 7.3 veces más consumo que el promedio mundial4. Si estos datos generan asombro, imaginemos una piscina a la que queremos llenas con la producción anual de refrescos para el 2016. Esta piscina tendría un volumen de 18,824 millones de litros. El volumen de dicha bebida es tan grande que su comercialización representó el 1.2% del Producto Interno Bruto en ese año para nuestro país5.  Si bien es cierto que la comercialización de los refrescos es parte esencial de la generación de un flujo de capital importante a nivel nacional, además de ser el soporte de un número destacado de empleos, a su consumo desmedido se le considera como el origen de situaciones de riesgo en la salud de la población relacionadas con el exceso de azúcar en la dieta de los mexicanos. Esta última situación se relaciona con problemas de obesidad y sobre peso en la población, e incluso con padecimientos como la diabetes.   En general, el consumo de refrescos en estos últimos años no se ha visto disminuido en el mercado mexicano pese incluso a políticas nacionales de gravamen aplicadas a su adquisición (IEPS aplicado a partir de 2014).

En el caso del hielo para consumo humano, este es un producto que deriva de una industria con más de 80 años de historia en nuestro país6.  Actualmente en México existen algo así como 900 establecimientos dedicados a la producción y comercialización de hielo, con ventas anuales de $4,100 millones. Los estados donde se produce una mayor cantidad de hielo y por ende se relaciona con ingresos más altos por su vente son Sinaloa, Jalisco y Sonora7. Las principales presentaciones del hielo son en bolsas con cubos y en grandes barras que pueden pesar hasta 150 kilos.   Normalmente el consumo del hielo en nuestra sociedad no da pie a reflexionar sobre su origen e incluso uno no piensa en que puede estar contaminado por bacterias como la Salmonella. Ya que esto no preocupa a los consumidores, es frecuente verlos adquiriendo algunos productos derivados del hielo (raspados y otras bebidas) en la calle. Esto pese a que muchos hayamos visto como grandes bloques de hielo son arrastrados por el piso. Por ello y para evitar alguna posible situación de afectación negativa a la salud por su consumo, se recomienda que el hielo sea transparente, inodoro e insípido, que las bolsas que lo contienen estén perfectamente selladas y contar con datos del fabricante y un código de barras, que el hielo no tenga objetos extraños, etc.

Algunas de las disposiciones y especificaciones sanitarias que deben cumplir el agua y el hielo envasados para consumo humano8, pueden determinarse en laboratorios especializados que cuentan con la infraestructura, equipamiento y personal capacitado para llevar a cabo las numerosas pruebas requeridas. Una opción para la determinación de algunas disposiciones y especificaciones sanitarias en Jalisco es el CIATEJ, el cual cuenta incluso en algunos casos con las acreditaciones necesarias para este tipo de actividades. Así mismo, el CIATEJ se integra de unidades de investigación que pueden participar en la solución de problemas ambientales (por generación de algún tipo de desecho sólido o líquido) y de mejoramiento de los procesos productivos de las BNA y el hielo.

Referencias

1CONAGUA (2018). Estadísticas del agua en México 2018. SEMARNAT y CONAGUA.

2http://www.aguas.org.mx/sitio/index.php/blog/noticias/item/1379-mexico-principal-consumidor-de-agua-embotellada-a-nivel-mundial-tres-de-cada-cuatro-hogares-la-adquieren

3https://www.altonivel.com.mx/empresas/aguas-con-los-plasticos/

4https://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/sociedad/2017/03/29/mexico-campeon-mundial-en-consumo-de-refresco

5https://home.kpmg/mx/es/home/sala-de-prensa/press-releases/2017/01/industria-refresquera-en-crecimiento.html

6https://www.dineroenimagen.com/2013-04-05/18369

7https://www.marketdatamexico.com/es/article/Elaboracion-hielo-Mexico

8NOM-201-SSA1-202002. Productos y Servicios. Agua y hielo para consumo humano, envasados y a granel. Especificaciones sanitarias. http://www.salud.gob.mx/unidades/cdi/nom/201ssa12.html

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